En
las propuestas anteriores los cierres opacos conferían un gran peso al edificio,
no solo visual si no material. Las chapas de acero y madera contra laminada son
totalmente opacas lo que obligaba, afín de tener mucha luz, a la instalación de
una cubierta de vidrio que añadía más peso material a u edificio que ha de ser
por definición algo ligero y liviano.
Tras
pensar en las tradiciones de edifico ambulantes, como circos y carpas
desmontables la solución vino sola: el uso de telas. La tecnología ha permitido
un gran avance en este sentido, mezclando diferente elementos poliméricos a fin
de crear materiales más resistentes.
Este
material soluciona gran parte de los problemas. Su continuidad permite emplearlo
tanto en fachadas como en cubiertas de una manera sencilla. El aspecto blanco
elegido permite una gran entrada de luz mientras reduce su peso visual. La instalación
de estos elementos es muy sencilla mediante cuerdas y atirantamientos por lo
que se realiza en muy poco tiempo.
El
contacto con el suelo queda relegado a unas zapatas prefabricadas de hormigón que
se asientan sobre maderos para adecuarse a los desniveles del terreno. De esta
zapata arranca una viga de acero a la cual se le unen mediante tornillería unas
de menor tamaño. Estas últimas sirven de apoyo a las láminas de madera contra
laminada que sirven de pavimento.
La
tela se instala como se menciona anteriormente de manera rápida y sencilla. La
cubierta exterior se superpone a la estructura general y a los elementos verticales
puestos para ello. La tela se atiranta mediante tirantes de carraca, como los
empleados en camiones. En los laterales se unen unas a otras mediante cuerdas pasándolo
por los ojales previamente realizados en fábrica. La tela interior se coloca una vez instalada
la otra.










